80º ANIVERSARIO DE LA SEGUNDA REPÚBLICA ESPAÑOLA (1931-2011)
En este 2011 se cumplen 80 años de la proclamación de la II República por un pueblo que irrumpió en la historia reclamando y ejerciendo su soberanía. El movimiento republicano, tiene hoy la doble responsabilidad de ser portavoz de la memoria histórica y cauce de las amplias aspiraciones democráticas, así como la responsabilidad del cambio social anhelado por sectores populares cada vez más amplios.
Los republicanos y las republicanas de toda condición herederos y herederas del legado social, cultural y emancipador brutalmente truncado por el golpe fascista de 1936, llamamos a la ciudadanía a avanzar en la legítima aspiración de la TERCERA REPÚBLICA. La monarquía es la negación de la igualdad ante la ley al considerarla inviolable e irresponsable, y con privilegios y derechos por razones de nacimiento. No habrá democracia plena, si aún existen ámbitos del Estado al margen de la elección popular.
La bandera republicana, como símbolo de rebeldía y resistencia, expresa el rechazo a un orden social en el que la desvergüenza, la impunidad y la corrupción parecen avanzar sin freno. En este contexto, que algunos pretenden convertir en un lodazal, los espacios de libertad se restringen, y el contenido de los derechos laborales y sociales no se cumplen ni respetan; ese es el precario futuro que se ofrece al conjunto de las trabajadoras y trabajadores.
Los beneficios insultantes de la banca y demás agentes responsables de la crisis, contrastan con las sangrantes cifras de parados que no cesan de aumentar. Crece el miedo, la preocupación lógica de las familias, crece el número de situaciones de ajuste empresarial descaradamente oportunistas y, en definitiva, crecen la precariedad y la temporalidad. También conocemos, los casos de desahucio de familias que son desposeídas de sus viviendas por no poder hacer frente a créditos hipotecarios otorgados en fraude de ley, y que suponen verdaderos atropellos a la ciudadanía. Para el republicanismo, los valores de justicia, libertad, igualdad y solidaridad son incompatibles con una política económica, tan cicatera con los trabajadores como consentidora con los poderosos, que el actual Gobierno lleva a efecto. El capitalismo es la negación de la democracia.
Defendemos la laicidad del Estado, de forma que las creencias religiosas queden en el seno de la conciencia personal de las gentes. Igualmente afirmamos que la educación pública debe ser laica, sin asignaturas de religión, ni privilegios para ninguna confesión religiosa.
La condena de la Dictadura de Franco, que aún no ha realizado el rey Juan Carlos, sólo tendrá credibilidad si se declara la nulidad plena de todos los juicios militares sumarísimos por los que fueron asesinados, torturados y encarcelados cientos de miles de personas.
¡Y cómo pasar por alto, cuando de salud democrática estamos hablando, a esa malformación que supone el vigente sistema electoral español!. La Ley electoral no garantiza la igualdad de voto, primando al bipartidismo y castigando e ignorando el valor del voto a formaciones como IU, que necesita cuatro veces más votos para obtener representación parlamentaria.
Mientras la Constitución de 1931 establecía la renuncia a la guerra para intervenir en conflictos internacionales, se nos mantiene en la OTAN y, veinticinco años después del Referéndum, estamos en la cúspide de su estructura militar, bombardeando países como Libia. Estamos dando soporte a todo tipo de agresiones imperialistas a otros pueblos, al atropello de los derechos humanos, a las constantes matanza de civiles.
Llamamos a la ciudadanía a extender la movilización por la TERCERA REPÚBLICA, vinculándola con las luchas concretas de los trabajadores, de los movimientos sociales, de los jóvenes, del movimiento vecinal y, en general, con la fuerza de la memoria de uno de los más destacados ejemplos de rebeldía, de resistencia y de internacionalismo: el de las generaciones que en la Guerra Civil y en la lucha contra la Dictadura dieron su vida y su juventud por la libertad, contra el fascismo.