Este Primero de Mayo de 2011 de nuevo salimos a la calle bajo una crisis sin precedentes del capitalismo, que ha conducido a una grave situación social y política y ha puesto en evidencia que las políticas neoliberales son irreconciliables con los derechos del trabajador, la sostenibilidad medioambiental y el bienestar de la inmensa mayoría de la ciudadanía.
En España la crisis golpea a los trabajadores y trabajadoras con especial rigor. El paro se sitúa cerca de 5.000.000 personas, más del 24% de la población activa, y ninguna de las medidas adoptadas por el Gobierno ha resultado eficaz para detener esa sangría.
El Gobierno, se dedica a tomar soluciones irrelevantes para atajar la crisis, como retrasar la edad de jubilación a los 67 años, imponiendo un retroceso histórico en un derecho fundamental como el de las pensiones o aplicando la reforma laboral del despido fácil y barato. Ahora, en una nueva vuelta de tuerca, el llamado Pacto del Euro prepara un nuevo ataque a los salarios desvinculando su aumento del coste de la vida y ligándolos a la "productividad".
Mientras siguen imponiendo esa política de empobrecimiento general de la clase obrera, continúan con las ayudas millonarias a los bancos, ahora en forma de ayuda para la privatización de las Cajas de Ahorro. No reparan en acelerar la privatización de servicios públicos como correos, sanidad o enseñanza, para que los grandes grupos empresariales hagan de las necesidades básicas de los ciudadanos una suculenta fuente de negocios. Por eso, en plena crisis, solo las empresas que cotizan en el IBEX35 se han embolsado en el 2010 más de 50.000 millones de euros de beneficios.
En este 1º de Mayo hay que proclamar que los derechos de los trabajadores están afectados por la política del Gobierno. El primer derecho, el del trabajo; el segundo, el de la protección social; el tercero, el derecho a una pensión digna; el cuarto, el derecho a una vivienda acorde con las necesidades. La lista no se agota ahí. Por ello, siguen siendo necesarias las más amplias movilizaciones y una segunda Huelga General.
Consideramos que no hay salida a la crisis por la derecha, las políticas neoliberales que el Gobierno ha decidido encabezar son las mismas que nos han llevado a esta situación, una salida como la que se intenta imponer, en alianza con el PP y los partidos nacionalistas de derechas, hará más dura la situación del trabajo, incrementará la feminización de la pobreza y romperá las aspiraciones de la juventud. Debemos buscar una salida social a la crisis, mediante una reforma fiscal progresiva y una lucha eficaz contra la economía sumergida y el fraude fiscal, que permita obtener recursos para combatir el paro.
Izquierda Unida defendemos un empleo estable, digno y de calidad y nos oponemos a cualquier medida de abaratamiento del despido y de reducción de los costes salariales. No han sido esas, ni mucho menos, las causas de la crisis y no está ahí la solución. Por ese camino sólo se trata de asegurar de nuevo los beneficios de quienes ha generado esta situación, a costa de los trabajadores.
Finalmente, frente a quienes siguen apelando al mercado, reivindicamos el papel de lo público.
Frente a los que propugnan la lógica del máximo beneficio, oponemos el trabajo digno como valor central del sistema económico.