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Venían a salvar a Elda de las maldades socialistas y, miren por dónde, resultan una fotocopia de las legislaturas anteriores. No hay más que mirar la estructura presupuestaria y, sobre todo, la estructura del gasto corriente: fiestas, viajes turísticos, comilonas y festorros, subvenciones selectivas con fines clientelares, publicidad demagógica engañosa y actos de exaltación personal, desequilibrios indignantes entre gastos superfluos ostentosos y gastos sociales y, como consecuencia de todo ello, un sinfín de modificaciones presupuestarias que les permita ir tirando. Y no hablamos aquí de políticas de personal, contrataciones, inversiones y demás "-ones" que, como en las legislaturas anteriores siguen quitando el hipo.
Esta similitud entre lo que antes hacia el Partido Socialista y ahora hace el Partido Popular no es que sea muy edificante, pero presenta la ventaja de que aclara perfectamente en que consistió la oposición del Partido Popular a los gobiernos socialistas de Juan Pascual Azorín: se declaraban indignados del despilfarro socialista, de sus peligrosas y aberrantes relaciones con grupos de presión económica y con sus irregulares procedimientos administrativos. Ahora vemos cuál sincera era aquella indignación y, ahí los tenemos, con los mismos vicios administrativos y rodeados de los mismos y otros grupos económicamente influyentes que siguen condicionando el desarrollo económico y urbanístico de la ciudad.
En fin, que esta legislatura podemos considerarla como una perfecta parábola de lo que fue la oposición en las dos legislaturas anteriores. Estábamos, por un lado, los que nos oponíamos, y nos seguimos oponiendo ahora al Partido Popular, a aquella y a esta sarta de aberraciones porque, sencillamente, estamos en contra del abuso de poder, lo ejerza quién lo ejerza. Pero estaban también, del lado opuesto, los que se oponían tan sólo porque lo único que perseguían era quitar a unos para ponerse ellos. Algunos, unos pocos, lo teníamos claro e intentamos evitar que todo cambiara para que todo siguiera igual. Intentamos evitarlo con aquel malogrado pacto de gobierno PSOE-IU y advertimos de las consecuencias de aquel fracaso. Otros, no sólo del PSOE, no nos hicieron caso y, ahí los tenemos, tan arrogantes, intolerantes, sectarios y megalómanos.
Otra cosa será que esta gente pueda conservar el poder absoluto más allá de esta legislatura, llevan tres años intentándolo y, por lo que se ve, su capacidad es tirando a escasa. Para conservarlo es necesario habilidad política y, por lo menos, capacidad de simulación, pero en estas cuestiones presentan muchas limitaciones: son más pardos que azules y eso, además de oler mal, se les nota mucho.
Miguel Cantos Almendros
Militante de Izquierda Unida |